M. MARTÍNEZ DE EULATE . ESTELLA
VENDO muebles usados a precio bajo, silleta de niño en buen estado o moto con 5.000 kilómetros pueden ser tres anuncios tipo de la sección de clasificados de cualquier periódico. Todos, objetos de segunda mano, una característica que buscan ahora, en tiempo de crisis, los bolsillos más vacíos como salida más económica ante cualquier compra obligada.
Carlos Elizaga Ramírez, propietario de una zapatería en Estella, revisa varios pares de zapatos de dos clientas para arreglar. MONTXO A. G.
Últimamente, estos artículos están tomando más protagonismo y en Estella se acercan al público en puntos como la sede de Cáritas, donde entregan ropa y calzado, o la tienda que Traperos de Emaús tiene en la avenida de Yerri, en la que decenas de personas ojean a diario sus más de 500m2 de exposición.
En la primera, dos personas se encargan de atender semanalmente a la gente que demanda prendas para vestir, entre ellas Consuelo Suberviola Ruiz, vecina de Estella de 70 años. "Vienen muchas personas, pero también llevamos directamente cosas a los domicilios particulares. Yo llevo en esto más de cuatro décadas". Ella asegura que la crisis ha aumentado la demanda, pero que también ha hecho que descienda el volumen de entradas. "Todos los días viene alguien a dejar algo que les sobra, pero cada vez menos. La gente siente la necesidad de aprovechar mejor las cosas que tiene y es completamente comprensible teniendo en cuenta la situación económica actual", explica la vecina de Estella.

Cuatro de los empleados que trabajan en Traperos de Emaús. MONTXO A. G.
Menor cantidad y calidad
Carlos Olleta Vicente, empleado de Traperos de Emaús, comparte opinión. "La gente aguanta más las cosas. En cuestión de ropa se ponen prendas de otras temporadas y en cuanto a voluminosos, tiran solamente objetos que llevan años en bajeras o desvanes. Es cierto que ha bajado la cantidad en la recogida y también la calidad. Nosotros lo notamos cada vez que vamos a recoger cosas a domicilios de localidades en la merindad", considera.
La responsable de la fundación en Estella, Marijose Vergarechea Estrada, asegura que, aunque no dispone todavía de estadísticas, sí es cierto que quizá hayan recibido menos llamadas en los últimos meses para incluirlas en las rutas de recogida. "Parece que la gente lo aguanta más. Además, ahora se compran muebles más corrientes y no duran como para disfrutarlos dos manos", indica.
Ojear y comprar
Alicia Aguinaga Pascual, vecina de Eraul de 51 años, dejó ayer en éstas dependencias dos bolsas con ropa de bebé. "Suelo traer cosas a menudo y alguna vez también vengo a coger otras", indica.
Eduardo San Martín Ruiz de Azúa, vecino de eulate de 18 años, no entró a la tienda, pero aseguró que en alguna ocasión sí ha recurrido a tiendas de segunda mano.
"En San Sebastián hay una a la que suelo ir y allí he adquirido cosas que en principio voy a usar poco y no me merece la pena comprar nuevas. De allí tengo raquetas y videojuegos. De momento bien, la crisis no ha afectado a mi paga".
Noticia en http://www.diariodenavarra.es Diario de Navarra, Jueves 9 de Octubre de 2008
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